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Las plantillas como solución para el espolón y la fascitis plantar

El dolor del espolón o de la fascitis plantar es causado por una inflamación de la fascia que se localiza en la planta del pie; la porción central de esta fascia se origina en el tubérculo medial del calcáneo y se divide en cinco bandas que van hacia los dedos. La función de la fascia plantar es la de proveer estabilidad y capacidad de absorción de impactos al arco longitudinal del pie. La inflamación de la membrana o aponeurosis que recubre la musculatura de la planta del pie y su zona insercional en el talón, provocada por las tracciones en cada impacto y en los movimientos de propulsión del pie, es lo que llamamos fascitis plantar.

 fuente imagen:medlineplus.gov

Las alteraciones de los pies, pies que tienen tendencia a aplanarse o bien pies que tienen un excesivo puente, causan una caida del arco interno que aumenta la distancia entre el origen y la inserción  de la fascia; en consecuencia, aumenta la tensión sobre todo en la zona de inserción de la fascia, es decir, el talón produciéndose inflamación y dolor.

Además de la fascia plantar presenta una continuidad con la musculatura posterior de la pierna (tríceps); por tanto, un aumento de tensión en la fascia ocasionará una limitación en la flexión dorsal del tobillo.

La aplicación de los soportes plantares (plantillas) conseguirá una alineación correcta del pie, no permitiendo la caida del puente y evitando la tensión de la fascia y en consecuencia el dolor.

Se deben rechazar las plantillas con defenestraciones (agujeros) porque pueden provocar edema de ventana. También rechazaremos el uso de taloneras ya que la remisión del dolor se debe a la relajación de la musculatura posterior de la pierna al mantener el tobillo en posición de flexión plantar. El dolor disminuye a corto plazo, pero a largo plazo es perjudicial porque esa posición (flexión plantar) mantenida produce la acortación de la musculatura posterior.